A-4C Skyhawk con Matra Belouga
Un Douglas A-4C Skyhawk armado con bombas Matra Belouga durante las pruebas realizadas por MATRA para certificar estas armas para su uso en la aeronave en 1983.

Dato curioso: solo los Skyhawks de exportación llegaron a tener *oficialmente* la capacidad Maverick. Normalmente, también se modificaban de alguna manera. En cuanto a los que he visto en fotos con Mavericks, están el A-4K Kahu, el A-4SU Super Skyhawk y posiblemente un A-4F israelí único.
Creo que el USMC tenía dos A-4M que fueron recableados para transportar/disparar el AGM-65C (prototipo de Maverick guiado por láser) y el AGM-65E (Maverick guiado por láser de producción).
(Las dos primeras fotos son de los A-4M del Cuerpo de Marines de EE. UU., que pertenecían al VX-5. La tercera foto es de un A-4F israelí con un chasis triple Maverick LAU-88, con AGM-65A o AGM-65B. La cuarta foto es de un A-4K Kahu operado por Nueva Zelanda, con dos AGM-65D)

Claudio Meunier - La Nación

Nuestro vasto adiestramiento en ataques simulados a buques de nuestra flota durante años, nos permitió realizar el ataque con éxito contra la Ardent. Lo primero que hicimos fue separarnos, uno por izquierda, otro al centro y otro a la derecha. Esto ocasionó que el buque debiera dispersar su poder de fuego sobre tres blancos diferentes ocasionado la perdida de fuego concentrado. Su sistema de control de tiro tendría que elegir a uno de nosotros y tratar de derribarlo, pero los otros dos aviones llegarían seguro a la distancia necesaria. Ahí estaba nuestra oportunidad. No pudieron con ninguno de nosotros tres. Lancé primero mis bombas y una dio de lleno contra el buque. El teniente Arca, segundo en el ataque, lanzó sus bombas y se metió dentro del hongo de fuego producido por mi impacto. También acertó con una bomba. El teniente Márquez, último en la formación, fue espectador del ataque y nos confirmó los impactos. Además, conociendo su capacidad, seguramente su lanzamiento tuvo similares resultados.
‘Escapamos por la misma’, les ordené por radio a mis pilotos. Quise decir ‘por el mismo lugar que ingresamos’. Sin avistar actividad enemiga, iniciamos nuestro escape hacia Río Grande, nuestra base. En ese momento, no sabíamos que dos Sea Harrier ingleses volaban encima nuestro. No podíamos verlos debido al mal tiempo. Solo supe de ellos cuando el teniente Márquez rompió el silencio de radio alertándonos: ‘¡Harrier! ¡Harrier!’. Casi de inmediato, un golpe, un mazazo, golpeó mi avión. Me habían dado.

El avión, fuera de control, comenzó a encabritarse. El bastón de comando no respondió a mis llamados y, en ascenso, el avión se dirigió hacia un techo de nubes que descargaba la lluvia sobre mi parabrisas. Llevé el acelerador hacia atrás y tampoco obtuve respuesta, volaba a casi mil kilómetros por hora. El manual del avión indica que uno debe realizar la maniobra de eyección por debajo de los 350 nudos (648 km por hora). Realizarla por encima de esa velocidad puede ser letal, incluyendo desmembramiento del cuerpo o lesiones en hombros y caderas.
Accioné el freno de picada para intentar reducir la velocidad y tampoco respondió. Me di vuelta para ver qué ocurría detrás mío y, para mi sorpresa, observé al Sea Harrier que me había lanzado el misil acercándose para rematarme con cañones a corta distancia. Llamé a mis dos numerales y les informé que me encontraba bien, sin daños físicos, y que me eyectaba.
Accioné de la manija inferior y una explosión ocupó mis sentidos. Un último pensamiento me abordó: ‘me estoy desnucando como el teniente Peña’. Y luego me desmayé. El Teniente Peña, piloto de A-4Q, falleció en 1972 durante su eyección al engancharse la manguera de oxígeno en el acelerador, desnucándolo.
El capitán Alberto Philippi, lanzado a casi mil kilómetros por hora, impactó contra la masa de aire. Entonces, ocurrió el primer milagro: su cuerpo no se desmembró. El segundo milagro vino en su ayuda a continuación: el asiento eyectable, con su cohete vencido, funcionó en altura. Philippi atravesó la tormenta, emergió por encima de las nubes y continuó su ascenso hacia un sol brillante y un cielo límpido. Rodó por el aire y una sorpresiva explosión controlada lo separó de su asiento. Ambos cayeron al vacío hundiéndose otra vez en la nubosidad.
Descendió sin conocimiento, a casi 200 km por hora. Tercer milagro: el pequeño paracaídas extractor realizó su trabajo inicial obligando a que el paracaídas principal procediese a su apertura. En pocos segundos la vela naranja del paracaídas flotó en el aire depositando al piloto inconsciente sobre el mar. Philippi abrió sus ojos y entre la cortina de agua observó una escena dantesca: delante suyo volaba el A-4Q del teniente José César Arca perseguido por un Sea Harrier que trataba de abatirlo con fuego de cañón”.
Luego de la eyección, mi casco y máscara de oxígeno quedaron desacomodados. Tuve que luchar para sacármelos. En ese momento creí que no tendrían más utilidad y los dejé caer al mar. El paracaídas, de color naranja, funcionó bien: floté en el aire, tuve un buen contacto con el mar y, cuando comenzaba a hundirme, la vela del paracaídas se infló sobre la superficie y me arrastró por encima de las olas. Me liberé del paracaídas y nadé hasta la orilla.
El capitán Philippi iba a volver a Malvinas. “Tenían planes para mí”, dijo en entrevista con LA NACIÓN, descubriendo una fotografía que guarda con recelo desde hace 40 años. Allí a aparece junto a los recordados Gansos Salvajes, nombre que adoptaron los pilotos retirados de la Marina que estaban volando en aerolíneas comerciales y se presentaron como voluntarios para combatir en Malvinas. Ellos, liderados por Philippi, conformaron la escuadrilla Águila, que se aprestaba para combatir a los británicos.
Cuenta Philippi: “La fotografía fue tomada a comienzos de junio en la Base Aeronaval Comandante Espora. En ella estoy recibiendo a ex pilotos de A-4Q que fueron convocados para formar una nueva escuadrilla que reemplazaría, en Río Grande, al Capitán Castro Fox, que continuaba sus operaciones con sus últimos cuatros aviones y sin relevos.
Hubiera sido el Comandante de la nueva escuadrilla de A-4E provistos de un armamento mucho mejor que el que disponíamos en nuestros A-4Q. Sin embargo los planes se desmoronaron al ser interceptados los misiles por los servicios secretos británicos apenas comenzaban su traslado a nuestro país desde Sudáfrica. También se le sumó la presión de los Estados Unidos a Israel para que no nos vendiera esos aviones.
Los pilotos que me acompañarían eran aviadores navales que se habían retirado o volaban como pilotos en líneas aéreas. Sin embargo, ninguno faltó a la convocatoria. Volvieron dejando todo de lado, en calidad de voluntarios. En ese momento una sola cosa importaba, nos llamaba la Patria”.
Imágenes:
-Capitán Alberto Philippi (arriba), foto por Pablo Cersosimo.
-Skyhawk A-4Q de la Aviación Naval. (Alex Klichowski).
-Escuadrilla "Águila", liderada por Philippi (cuarto de izq. a der.) quien estaba decidido volver a seguir combatiendo en Malvinas. Foto: Alberto Philippi.

Evaluar un hipotético combate aéreo entre el A-4 Skyhawk (operado por Argentina) y el Hawker Hunter (operado por Chile) sobre el Canal Beagle durante la Crisis del Beagle implica un análisis detallado de las características de la aeronave, la experiencia de los pilotos y el entorno táctico. A continuación, se incluye un desglose:








Tanto
Argentina como Chile contaban con pilotos experimentados durante la
Crisis del Beagle, muchos de los cuales se habían entrenado en
condiciones similares y estaban familiarizados con las capacidades de
sus aeronaves. La competencia de estos pilotos sería un factor crítico
en el enfrentamiento, en particular para aprovechar las fortalezas de
sus respectivas aeronaves.

Un
Cessna A-37B Dragonfly en un segmento de ruta que conectaba Puerto
Montt con aeropuerto El Tepual, en el sur de Chile, el 28 de diciembre
de 1978. Este aeródromo hubiese sido blanco de ataques contra-aéreos de
la FAA.
Durante la Guerra Indo-Pakistaní de 1965, los Hawker Hunter y los F-86 Sabre protagonizaron varios enfrentamientos aéreos destacados:
4 de septiembre de 1965:
Una
formación de tres F-86 Sabre pakistaníes, liderados por el Líder de
Escuadrón Muhammad Mahmood Alam, se encontró con cuatro Hawker Hunter de
la Fuerza Aérea India a baja altitud. En el combate que siguió, Alam
afirmó haber derribado dos Hunters, aunque fuentes indias reconocen la
pérdida de solo un avión.
4 de septiembre de 1965:
En
otro enfrentamiento, tres F-86 Sabre pakistaníes combatieron contra dos
Hawker Hunter indios cerca de la Base Aérea de Halwara de la Fuerza
Aérea India. Después de que el Líder de Escuadrón Sarfaraz Ahmed Rafiqui
derribara un Hunter, llegaron cuatro Hunters indios más. En el combate
aéreo a baja altitud que siguió, los pakistaníes reclamaron haber
destruido cuatro Hunters, pero también perdieron dos Sabre, incluido el
de Rafiqui, quien eyectó demasiado bajo y falleció.
7 de septiembre de 1965:
El
Líder de Escuadrón Muhammad Mahmood Alam, volando un F-86F Sabre,
afirmó haber derribado cinco Hawker Hunter indios en una sola misión,
con cuatro de estas bajas supuestamente ocurriendo en 30 segundos. Esta
afirmación ha sido objeto de debate, ya que las fuentes indias disputan
la cantidad de aviones perdidos.
Estos enfrentamientos reflejan la intensidad de los combates aéreos entre estos dos tipos de aeronaves durante el conflicto, con éxitos y pérdidas en ambos bandos.











Conclusión: el
resultado dependería en gran medida de las condiciones iniciales del
enfrentamiento. Si el Hunter pudiera aprovechar su velocidad y potencia
de fuego de manera efectiva, probablemente tendría la ventaja. Sin
embargo, si el enfrentamiento se convirtiera en un combate aéreo a corta
distancia en el complejo terreno del Canal Beagle, el F-86 Sabre podría
aprovechar su maniobrabilidad para cambiar el rumbo. En general, el
Hunter puede ser ligeramente favorito debido a su velocidad y potencia
de fuego, pero las capacidades de combate aéreo del Sabre podrían
convertirlo en una competencia reñida.
En
un enfrentamiento hipotético entre el Mirage III (operado por
Argentina) y el Hawker Hunter (operado por Chile) sobre el Canal Beagle
durante la Crisis del Beagle, el resultado dependería de varios factores
clave, incluidas las características de la aeronave, la experiencia del
piloto, las tácticas y el entorno operativo. A continuación, se
presenta un análisis de cómo podría desarrollarse dicho enfrentamiento:
Mirage III (Argentina)

Suboficiales
mecánicos de la FACh, posando con un Hawker Hunter del Grupo de
Aviación No. 9. La mayor parte de los Hunters estaban estacionados en el
norte del país.
Hawker Hunter (Chile)
Sabres derrotan a Hunters in la Segunda Guerra Indo-Pakistaní de 1965.
2. Experiencia del piloto
Tanto
Argentina como Chile tenían pilotos bien entrenados durante la Crisis
del Beagle. La habilidad de los pilotos jugaría un papel crucial,
especialmente en maximizar las fortalezas de sus respectivas aeronaves.
3. Tácticas y entorno

4. Resultado hipotético de un combate aéreo

Un
piloto de caza de F-5E de la FACh (izquierda). Un avión Northrop F-5E
Tiger II de la FACh volando sobre la cordillera (derecha). Para
diciembre de 1978, sólo 3 con menos de 10 misiles AA se encontraban en
servicio en todo el territorio chileno.
Conclusión:
En un enfrentamiento hipotético sobre el Canal Beagle, el Mirage III
probablemente dominaría debido a su velocidad, radar y capacidades de
misiles. La capacidad de atacar desde la distancia y dictar los términos
del enfrentamiento dejaría al Hunter en una desventaja significativa.
Si bien el Hunter aún podría representar una amenaza si lograra acortar
la distancia, el equilibrio general de poder favorecería al Mirage III,
lo que lo convertiría en el vencedor más probable en un encuentro de ese
tipo.
Guerra de los Seis Días (1967):
Guerra de Yom Kippur (1973):
Estos ejemplos
destacan que en la mayoría de los enfrentamientos, los Mirage III/5 y
sus variantes tuvieron la ventaja tecnológica y táctica, especialmente
debido a sus mejores capacidades de misiles aire-aire y rendimiento en
combate a gran altitud. Los F-5, aunque ágiles y más económicos, no
lograron imponerse en enfrentamientos a larga distancia contra los
Mirage.
Solo ocurrieron de manera simulada en los programas Top Gun y
Propósito:
El
DACT implica entrenar a los pilotos en combates aéreos contra aviones
diferentes de los que ellos operan, simulando adversarios potenciales
para mejorar la preparación de combate.
Rol del F-5E Tiger II:
El
F-5E, con su agilidad y rendimiento, ha sido utilizado por los
escuadrones adversarios de la Marina y la Fuerza Aérea de los Estados
Unidos para emular cazas enemigos, notablemente al MiG-21. Su tamaño
reducido y maniobrabilidad lo convierten en una plataforma eficaz para
este rol.
Rol del A-4 Skyhawk:
El A-4 Skyhawk
también ha sido empleado como adversario en ejercicios, simulando
diversas amenazas aéreas en los entrenamientos. Su diseño compacto y
agilidad le permiten imitar eficazmente las características de vuelo de
ciertos aviones enemigos.
En los ejercicios DACT, los F-5E Tiger II y los A-4 Skyhawk se han enfrentado para brindar a los pilotos experiencia contra diferentes perfiles de aeronaves. Estos enfrentamientos están diseñados para probar y mejorar las habilidades de combate aéreo, las tácticas y la capacidad de adaptación de los pilotos.
Aunque
el F-5E Tiger II y el A-4 Skyhawk no se han encontrado en combate real,
sus enfrentamientos simulados en entornos de entrenamiento han sido
fundamentales para preparar a los pilotos para escenarios de combate
aéreo reales. Ambos cazas son ampliamente maniobrables pero el F-5E Tiger tiene una envolvente combate superior.

Velocidad (Eje horizontal)
Carga G (Eje vertical)
Límites estructurales
Régimen de giro sostenido y máximo
Altitud
Zona de pérdida y maniobrabilidad restringida
La envolvente de combate se representa gráficamente en un diagrama llamado diagrama de carga-G versus velocidad, que traza los límites operativos del avión.
Por ejemplo, un caza ágil como el F-5 tendrá una envolvente más amplia (mayor maniobrabilidad) que un avión de ataque menos especializado, como un A-4.
La envolvente de combate es un concepto dinámico, ya que puede variar según el modelo del avión, el equipamiento y las condiciones operativas.
Para 1978, el A-4 Skyhawk era generalmente más caro que el A-37B Dragonfly debido a sus capacidades avanzadas, su diseño para operar desde portaaviones y su mayor complejidad.
Diseño y Rol:
Tecnología y Características:
Por lo tanto, en términos de costo, el A-4 Skyhawk era el avión más caro por un margen significativo en 1978.


El A-4C Skyhawk C-321 tuvo una trayectoria excepcional, operando en dos fuerzas aéreas y participando en dos crisis militares clave. Inicialmente en servicio con la Armada de los Estados Unidos (USN), tuvo un papel destacado en la Crisis de los Misiles en Cuba (1962). Más tarde, fue adquirido por la Fuerza Aérea Argentina (FAA), participando en la crisis del Canal de Beagle (1978) y en la Guerra de Malvinas (1982), donde integró la escuadrilla que atacó al portaaviones HMS Invincible.
El BuNo 147741, fabricado para operaciones en portaaviones, fue asignado a varias unidades de la US Navy. En 1962, se desplegó en el portaaviones USS Shangri-La en el Mediterráneo y participó en el bloqueo de Cuba.
El BuNo 147741 haciendo «toque y motor» abordo del portaaviones USS John F. Kennedy (CVA-67) mientras volaba con el escuadrón VA-83 Rampagers (foto: US Navy, 1967)
A diferencia de otros A-4 utilizados en Vietnam, su actividad operativa se concentró en misiones en el Atlántico y el Mediterráneo, sirviendo en los escuadrones VA-46 "Clansmen" y VA-83 "Rampagers", entre otros. En la Base Naval Cecil Field, Florida, fue parte del primer escuadrón en lanzar misiles aire-superficie AGM-12 "Bullpup".
En 1971, tras 11 años de servicio y 3.824 horas de vuelo, el A-4C fue retirado y almacenado en la Base Aérea Davis Monthan (Arizona), donde permanecería hasta su venta a Argentina.
El BuNo 147741 con las distintivas marcas escocesas del escuadrón VA-46 «Clansmen» en el plano de la deriva, fotografiado en la pataforma de NAS Cecil Field, Florida (foto: USN, circa 1960).
La Fuerza Aérea Argentina (FAA) compró el avión en diciembre de 1974, en el contexto de una modernización de su flota. Antes de su envío, fue despojado de tecnología sensible en Lockheed Aircraft Services (California).
Una vez en Argentina, fue restaurado y puesto en condiciones operativas en el Área Material Río Cuarto (ARMACUAR), realizando su primer vuelo el 29 de marzo de 1978.
A diferencia de su versión original, el avión recibió equipamiento británico y israelí, incluyendo:
Perdió, sin embargo, tecnologías clave de su versión estadounidense, como:
El C-321 entró en servicio el 19 de mayo de 1978 en la IV Brigada Aérea (Mendoza), participando en entrenamientos y pruebas con los misiles Shafrir I en Bahía Blanca.
En la plataforma de El Plumerillo (Mendoza), el día que entró en servicio operativo con la Fuerza Aérea Argentina (foto: Vía Jorge Núñez Padín, 19/05/1978).
El A-4C C-321 fue desplegado a Puerto San Julián (Santa Cruz) el 13 de diciembre de 1978, junto a otros once Skyhawks, en el contexto del conflicto con Chile por el Canal de Beagle.
El avión estuvo en estado de alerta para misiones de ataque, aunque la guerra no se produjo debido a la mediación papal.
Equipado con misiles IAI Shafrir I en sus pilones subalares exteriores, el C-321 fue uno de doce A-4C Skyhawk desplegados en Puerto San Julián por la crisis del Canal Beagle (foto: vía Fernando Benedetto, circa 12/1978)
En abril de 1982, al estallar la Guerra de Malvinas, el C-321 regresó a Puerto San Julián, completando siete salidas de combate.
El 30 de mayo de 1982, el C-321 integró la escuadrilla "Zonda", en un ataque conjunto entre la FAA y la Armada Argentina contra el portaaviones británico HMS Invincible.
Orden de batalla:
Primer plano de la trompa que muestra las marcas de unidad y misión usadas por el C-321, como se observaron en la ceremonia de las 100.000 horas de vuelo del A-4 Skyhawk en la Fuerza Aérea Argentina (foto: Carlos Ay, Villa Reynolds, 29/11/1985)
Fase de ataque:
El C-321 aterrizó en Río Grande tras 3 horas y 40 minutos de vuelo, en lo que sigue siendo una de las misiones más audaces de la FAA.
Detalle de la instalación del misil Matra Magic II durante su pruebas de certificación (foto: Matra vía Carlos Ay, El Plumerillo, 05/1983).




Tras la guerra, el C-321 continuó operando en la V Brigada Aérea (San Luis), junto con otros Skyhawks supervivientes.
Modernización y nuevos armamentos:
Esta modernización lo convirtió en un A-4C "Variante Halcón", mejor adaptado a la guerra moderna.

El C-321 con la actualización “Halcón I” (foto: Paolo Rollino, Villa Reynolds, 26/11/1990).
El 10 de marzo de 1995, el C-321 sufrió una falla de motor mientras volaba cerca de la ciudad de San Luis.
El piloto, Primer Teniente Mario Bordagaray, intentó recuperar el control, pero la aeronave se estrelló, resultando en su fallecimiento.
Restos del avión fueron preservados en el Museo de los Veteranos de la Guerra de Malvinas en Villa Mercedes (San Luis), como tributo a su historia.
Restos de la cola del C-321 en el Museo de los Veteranos de la Guerra de Malvinas en Villa Mercedes (foto: Guillermo Canosa, 09/10/2022).
El A-4C Skyhawk C-321 fue uno de los aviones más emblemáticos de la Fuerza Aérea Argentina, con un historial de servicio que abarcó más de tres décadas y dos conflictos internacionales.
Desde su participación en la Crisis de los Misiles (1962) hasta el ataque al HMS Invincible (1982), su historia refleja el papel clave de la aviación de combate argentina.
A pesar de su trágico final en 1995, el C-321 sigue siendo un símbolo de coraje y determinación en la historia de la aviación militar argentina.
Perfil del C-321 que con el esquema de pintura utilizado por la escuadrilla “Zonda” para el ataque al portaaviones británico HMS “Invincible” el 30/05/1982 (Arte: Javier “Javo” Ruberto).
Fuente:
La mayoría de las fotos y un resumen del texto proviene de este artículo de Gaceta Aeronáutica