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sábado, 30 de mayo de 2026

Tailandia recibe tercer lote de KGGB

La Real Fuerza Aérea de Tailandia recibió un tercer lote de sistemas de bombas guiados "KGGB"





 
Sistemas de bombas guiados KGGB (fotos: RTAF vía Wild Chronicles)


La Real Fuerza Aérea Tailandia (RTAF) recibió un tercer lote de 10 sistemas de misiles guiados de alta precisión "KGGB" procedentes de Corea del Sur. Estos sistemas se utilizaron en combate por primera vez, montados en bombas multipropósito Mk 82 de 500 libras, lo que les permitió alcanzar objetivos de largo alcance durante los enfrentamientos con las fuerzas camboyanas en julio de 2025.

Medios de comunicación surcoreanos informaron que, durante los recientes enfrentamientos en la frontera entre Tailandia y Camboya, cazas F-16 de la Real Fuerza Aérea Tailandesa (RTAF) utilizaron el sistema de bombas guiadas por GPS KGGB, desarrollado por la empresa surcoreana LIG Nex1, para atacar objetivos militares camboyanos a lo largo de la frontera en disputa. Los ataques aéreos destruyeron varios puestos de mando, depósitos de municiones y al menos dos sistemas de cohetes BM-21 Grad.




Funcionarios de la Real Fuerza Aérea Tailandesa declararon que el ataque formaba parte de una operación militar de mayor envergadura en respuesta a las incursiones de Camboya en territorio tailandés. Los combates comenzaron el 24 de julio de 2025 y se extendieron a varios distritos de las provincias de Surin y Trat, en el este del país.

Fuentes militares tailandesas confirmaron que el uso de bombas guiadas tenía como objetivo interceptar unidades de artillería camboyanas y prevenir nuevos ataques contra posiciones tailandesas. El uso de armas de alta precisión fue una medida cuidadosamente planificada para aumentar la exactitud y minimizar los daños a la población civil en la frontera.

En junio de 2022, el sitio web del Sistema de Contratación Pública del Departamento del Contralor General publicó un documento que muestra el presupuesto asignado y los detalles de los gastos para la adquisición no relacionada con la construcción, con fecha del 13 de junio de 2022, para el proyecto de compra de 10 juegos de kits de guiado de alcance extendido para bombas multipropósito de 500 libras, junto con el equipo de apoyo. El propietario del proyecto fue el Departamento de Armamento de la Fuerza Aérea, Real Fuerza Aérea Tailandesa, que se anunció por primera vez el 5 de mayo de 2022, con un presupuesto asignado de 48 millones de baht (1,3 millones de dólares). Fuente del precio medio. (Precio de referencia) Hay un solo proveedor, LIG Nex1 Co., Ltd., República de Corea, que indica que este proyecto será la compra de juegos de bombas guiadas por GPS coreanas (KGGB) para la Real Fuerza Aérea Tailandesa, seguidos de otros 10 juegos con equipo de apoyo, a un costo de 54 millones de baht (1,4 millones de dólares) el 11 de noviembre de 2022.




Posteriormente, en noviembre de 2023, la Real Fuerza Aérea Tailandesa recibió el primer lote de bombas guiadas por GPS y realizó su primer ejercicio de entrenamiento con el sistema KGGB. En esta prueba, la bomba KGGB fue cargada y lanzada desde un avión de combate F-16 de la Real Fuerza Aérea Tailandesa en una ubicación de entrenamiento no revelada en Tailandia. La Real Fuerza Aérea Tailandesa también equipó el sistema KGGB con bombas multipropósito RWM Mk. 82 de 500 libras, fabricadas en Tailandia por el Departamento de Armamento de la Real Fuerza Aérea Tailandesa.

Y el 11 de septiembre de 2025, el Departamento de Armamento de la Real Fuerza Aérea Tailandesa... La Dirección de Armamento de la Real Fuerza Aérea Tailandesa (RTAF) publicó una actualización de su plan de adquisiciones para el año fiscal 2025 para el proyecto de adquisición de "Equipo de misiles guiados y de alcance extendido, código KGGB, 10 conjuntos". El propietario del proyecto es el Departamento de Armamento de la Fuerza Aérea (M68090015239), con fecha del 11 de septiembre de 2025.





El código del plan de adquisición es P68090021176, con un presupuesto de proyecto de 46.414.500,00 baht (cuarenta y seis millones cuatrocientos catorce mil quinientos baht). Se espera que el anuncio de la adquisición se realice en septiembre de 2025. Esta compra corresponde al "tercer lote", y hace apenas unos días, en mayo de 2026, LIG ​​Nex1 de Corea del Sur confirmó la entrega del tercer lote de 10 conjuntos KGGB a la RTAF.

Las bombas guiadas por Sistema de Posicionamiento Global (GPS) y Sistema de Guía Inercial (INS) son municiones de precisión que pueden utilizarse en cualquier condición meteorológica y no requieren un sistema de puntería. La Real Fuerza Aérea Tailandesa no dispone de bombas JDAM, pero cuenta con un arma comparable: la bomba guiada por GPS coreana (KGGB).




Una característica clave de la bomba planeadora KGGB es que puede instalarse y utilizarse sin modificar la estructura de la aeronave ni añadir sistemas de control adicionales. Los datos de la misión se preprograman en una Unidad de Visualización del Piloto (PDU), que el piloto lleva en la cabina de la aeronave KGGB. Esta unidad puede montarse en la posición de armamento de un avión de combate en una posición estratégica que soporte la bomba Mk. 82. El piloto dirige la aeronave a una posición alejada del objetivo designado. La PDU transmite los datos de forma inalámbrica al ala, y el piloto lanza manualmente la bomba planeadora hacia el objetivo. Esto permite que varios tipos de aeronaves de la Real Fuerza Aérea Tailandesa, como los cazas y aviones de entrenamiento T-50TH, los cazas F-16 AM/BM Block 15 eMLU y los cazas F-5E/F TH, utilicen el sistema de bomba guiada por planeo KGGB con la bomba Mk. 82 de fabricación tailandesa producida por el Departamento de Armamento de la Real Fuerza Aérea Tailandesa sin modificaciones adicionales.


martes, 12 de mayo de 2026

AEW: F-16s vistos con un nuevo pod de perturbación

Prueba de combate: casi un “gatito enojado” terrestre, pero basado en el F-16




Un grupo de cazas F-16CJ Block 52 Viper de la Guardia Nacional Aérea de Carolina del Sur fue avistado recientemente dirigiéndose hacia el este a través del Océano Atlántico. Ahora está claro adónde iban y, lo que es más importante, por qué, pero eso no es lo realmente relevante.

El Centro de Pruebas del Comando de la Reserva de la Fuerza Aérea (AATC) de los EE.UU. ha dado a conocer que ha logrado integrar con éxito los pods de guerra electrónica AN/ALQ-167 Angry Kitten para sus cazas F-16, abriendo el camino para su futura instalación sobre plataformas de mayor tamaño tales como los C-130 Hércules y A-10 Thunderbolt II de la institución. Se trata de un moderno sistema que destaca por brindar capacidades de guerra electrónica a aeronaves que no cuentan con ellas como una de sus principales cualidades.

Lo que nos interesa es que cada uno de los Viper fue visto equipado con el pod Angry Kitten, un nuevo sistema de guerra electrónica que ayuda a la defensa
y que podría usarse por primera vez en condiciones de combate reales contra Irán. El "Angry Kitty" tiene una historia muy peculiar, que les contaremos a continuación.



Estos cazas F-16 en particular están diseñados principalmente para realizar las misiones de las unidades Wild Weasel de la Fuerza Aérea de los EE. UU. y están optimizados para neutralizar las defensas aéreas enemigas. También pueden realizar diversas misiones, pero
su tarea principal es contrarrestar los sistemas
de misiles

antiaéreos. Los 12 cazas F-16CJ se identifican fácilmente por las marcas del 169.º Ala de Caza de la Guardia Nacional Aérea de Carolina del Sur: muchos llevan la inscripción "South Carolina" en la cola y también presentan marcas distintivas que reflejan el apodo del regimiento, los "Swamp Foxes" (Zorros del Pantano).



Los F-16 que sobrevolaban Lajes llevaban misiles aire-aire de alcance medio avanzado (AIM-120) en las puntas de sus alas, tanques de combustible externos bajo cada ala y un contenedor de carga. Cada aeronave estaba equipada con un designador de objetivos LITENING y un pod AN/ASQ-213 con sistema de guiado HARM.


El AN/ASQ-213 es una característica clave del caza F-16 Wild Weasel. Está diseñado principalmente para apoyar el uso de misiles antirradar AGM-88 de alta velocidad (HARM). La serie de misiles AGM-88 es el armamento principal que suelen usar las aeronaves estadounidenses para suprimir y destruir las defensas aéreas enemigas (SEAD/DEAD).

Sin embargo, la característica más distintiva de estas aeronaves eran los pods "Angry Kitten" suspendidos bajo el fuselaje. Los F-16 de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, especialmente el Wild Weasel CJ, suelen llevar otros tipos de pods de guerra electrónica, como el AN/ALQ-184 y el AN/ALQ-131.



El Grumpy Kitten tiene una historia muy distinta a la de otros pods de guerra electrónica en servicio en el Ejército de los EE. UU. Es descendiente directo del AN/ALQ-167, una serie de pods utilizados durante décadas para simular sistemas de guerra electrónica enemigos con fines de entrenamiento y pruebas. Existen varios casos documentados de aeronaves estadounidenses que utilizaron el AN/ALQ-167, al menos esporádicamente, en operaciones de combate reales.

Un avión de combate F-14 de la Armada de los Estados Unidos transportando un contenedor AN/ALQ-167 y otra munición y suministros durante una misión en apoyo de la Operación Southern Watch en 1997.

El desarrollo del sistema Angry Kitten, que comenzó a principios de la década de 2010, se centró inicialmente en ampliar las capacidades de guerra electrónica para pruebas y entrenamiento, principalmente para aeronaves "agresoras" —aeronaves de fuerzas especiales que simulaban ser adversarias—. Sin embargo, pronto se hizo evidente que los nuevos módulos también podían ser útiles en situaciones de combate reales para proteger a las aeronaves aliadas. En particular, la capacidad de adaptar rápidamente los módulos para simular diversos efectos creados por sistemas enemigos allanó el camino para la creación de un sistema de guerra electrónica mucho más flexible para su uso en operaciones de combate reales. Los cazas F-16 que se dirigen a Oriente Medio están equipados con pods de guerra electrónica Angry Kitten.

Teníamos un inhibidor llamado 'Angry Kitten'. Estaba diseñado para suprimir los sistemas de guerra electrónica enemigos", dijo el general retirado de la Fuerza Aérea de EE. UU. Mark Kelly, entonces comandante del Comando de Aviación de Combate (BAC), en una entrevista en 2022. — Y de repente el equipo "azul" (los pilotos regulares que hacían de los buenos) dijo: "Sabes, nosotros también necesitamos esto, ¿podemos tenerlo?" Así que veo que estamos implementando gradualmente esta tecnología.

Angry Kitten se ha probado en aviones de combate F-16 desde 2017. Los contenedores también se han probado en aviones de ataque A-10 Warthog de la Fuerza Aérea de EE. UU. Los drones MQ-9 Reaper y HC-130J Combat King II se están probando actualmente en aviones de búsqueda y rescate en combate (CSAR), así como en aviones de combate F/A-18 de la Armada de EE. UU. El año pasado, AATC anunció planes para probar el módulo en aviones cisterna de reabastecimiento aéreo KC-135 y KC-46.

Un avión de combate F-16 de la Guardia Nacional Aérea con un pod Angry Kitten durante el ejercicio Northern Edge 2023.

A diferencia de los modelos AN/ALQ-167 más antiguos, el sistema Angry Kitten es más fácil de modificar y actualizar, lo que le permite adaptarse con mayor rapidez a entornos cambiantes. Esto es posible, en parte, gracias a su avanzada tecnología de Memoria Digital de Radiofrecuencia (DRFM), que detecta, captura, manipula y retransmite señales de radiofrecuencia (RF).

Los sistemas de guerra electrónica que utilizan DRFM pueden reflejar las señales de radar enemigas (y los buscadores de radar de misiles) hacia sí mismos, creando objetivos falsos o confusos. Los datos recopilados por DRFM también pueden utilizarse para mejorar y perfeccionar las capacidades del sistema, así como para otros fines de inteligencia.

En general, para ser más eficaces, los sistemas de guerra electrónica deben ser capaces de detectar, clasificar y responder con precisión a las señales basándose en la información contenida en sus bases de datos de amenazas integradas. Esto, a su vez, requiere que los especialistas reprogramen periódicamente los sistemas para mantenerlos actualizados. Automatizar y reducir este proceso en cada etapa mediante el desarrollo de las denominadas capacidades cognitivas de guerra electrónica se ha convertido en una prioridad para todas las fuerzas armadas de EE. UU. El objetivo final de este concepto es un sistema de guerra electrónica capaz de adaptar su software de forma autónoma y en tiempo real, incluso durante la ejecución de una misión.

Fotografía que muestra un avión de combate F-16 realizando pruebas con el pod Angry Kitten en posición central dentro de una cámara anecoica.

La Fuerza Aérea de Estados Unidos ya ha compartido detalles sobre el sistema Angry Kitten, haciendo hincapié en que se trata de un paso importante hacia nuevas capacidades de guerra electrónica.

A diferencia de las pruebas del F-16, que utilizaron archivos de datos de misión preprogramados, las pruebas del C-130 cuentan con ingenieros de desarrollo a bordo de la aeronave que pueden realizar cambios en las técnicas de interferencia durante la misión basándose en la retroalimentación del campo de tiro.
 
— decía un comunicado publicado el pasado mes de marzo por el Centro de Pruebas del Comando de la Reserva de la Guardia Nacional Aérea, que participó activamente en el desarrollo de Angry Kitten.

«Realizan cambios en tiempo real en sus métodos y envían actualizaciones al módulo, monitorizando estos cambios en tiempo real», declaró Chris Culver, ingeniero de guerra electrónica involucrado en el proyecto, en el mismo comunicado de prensa. «Este enfoque permite optimizar rápidamente los métodos de supresión para diversos sistemas de amenazas».



Un avión de búsqueda y rescate HC-130J Combat King II (CSAR) con un pod Angry Kitten en el sistema de instalación y respuesta para misiones aéreas especiales (SABIR) instalado en lugar de la puerta trasera izquierda para paracaidistas.

Para los cazas F-16 que participan en operaciones en Irán y sus alrededores, el sistema Angry Kitty será un valioso recurso para la autodefensa de las aeronaves de cuarta generación. Los bombarderos furtivos B-2 Spirit, así como los cazas F-22 y F-35, lideraron los ataques contra Irán el año pasado como parte de la Operación Midnight Hammer, mientras que las plataformas no furtivas proporcionaron apoyo en la periferia.

La nueva campaña exigirá mayores esfuerzos para penetrar las defensas aéreas de Irán, lo que probablemente conllevará un mayor uso de cazas tácticos de cuarta generación. Las misiones de supresión y destrucción, para las que están optimizadas las aeronaves de la Fuerza Aérea de EE. UU., son inherentemente de alto riesgo, ya que las aeronaves tienen la tarea de detectar y destruir las defensas aéreas.

Un análisis de las capacidades de defensa aérea que Irán proporcionó a los hutíes en Yemen ofrece una perspectiva de los riesgos asociados, incluso para las aeronaves furtivas. Sin embargo, las propias capacidades de Irán son más avanzadas, en gran medida gracias a los modernos sistemas de defensa aérea suministrados por Rusia. Mientras tanto, los ataques israelíes infligieron daños significativos a los sistemas de defensa aérea iraníes durante la guerra de doce días del año pasado, especialmente en el oeste. Se desconoce hasta qué punto estos sistemas han recuperado su operatividad. El sistema

"Angry Kitty" es, por supuesto, solo una parte del vasto arsenal de guerra electrónica y otras capacidades que el ejército estadounidense ha desplegado en Oriente Medio y sus alrededores en las últimas semanas.



Todavía no está claro cuánto durará la nueva operación estadounidense contra Irán, si unas pocas semanas o varios meses. Una cosa sí está clara: el ejército estadounidense tendrá que proteger al máximo sus aeronaves que operan desde bases regionales, y no solo de los misiles balísticos iraníes. Y aquí, "
Angry Kitty" podría resultar bastante útil.

¿Cuál es su fuerza?



"
Angry Kitty" fue desarrollado por el Instituto de Investigación del Instituto Tecnológico de Georgia para simular sistemas de guerra electrónica en aeronaves extranjeras que la Fuerza Aérea de los Estados Unidos podría encontrar en el espacio aéreo. Se trata de un sistema de radio definido por software (SDR), lo que significa que su señal y frecuencias pueden modificarse en tiempo real mediante código. Esto contrasta con la radio definida por hardware (HDR) tradicional, que está limitada por las frecuencias que los componentes físicos pueden generar y recibir.

El proyecto, denominado Angry Kitten, utiliza componentes electrónicos comerciales, hardware diseñado a medida, un nuevo software de aprendizaje automático y una plataforma de pruebas única para evaluar la adaptabilidad de las tecnologías de guerra electrónica.
— escribió el Instituto de Investigación del Instituto Tecnológico de Georgia en 2013.


"Angry Kitty" permite recopilar datos realistas sobre interferencias para señales complejas. Puede usarse para simular prácticamente cualquier amenaza conocida, incluso sistemas de radar hipotéticos que aún no existen. Inicialmente, el sistema estaba destinado a simular cualquier radar o interferencia con fines de entrenamiento, pero como ha demostrado la práctica, la transición del entrenamiento al combate suele ser solo un paso.

Aunque las contramedidas de radar y la interferencia han existido durante décadas, la capacidad de variar métodos y frecuencias aumenta la probabilidad de éxito de una operación de interferencia. Esta adaptabilidad fue un componente clave de las pruebas de Angry Kitten realizadas por la Fuerza Aérea de EE. UU. en abril.

"La prueba de vuelo en China Lake fue la fase final de nuestra evaluación operativa", dijo Keith Kirk, gerente del programa experimental AERRES, que está explorando en parte cómo el software de código abierto puede mejorar las capacidades de guerra electrónica.

En caso de una guerra futura, la Fuerza Aérea puede predecir con razonable certeza qué aeronaves encontrarán sus cazas, ya que las aeronaves son difíciles de fabricar o mantener en secreto. Además, dado que los cazas suelen producirse para mercados de exportación militar, se exhiben en exposiciones y ferias internacionales de armamento para que los clientes potenciales puedan verlos.

Sin embargo, los sistemas específicos de los cazas (en nuestro caso, radares y guerra electrónica ) son más fáciles de mantener en secreto. Por lo tanto, un sistema de guerra electrónica diseñado para el futuro será flexible si puede reconocer y adaptarse a las señales específicas que encuentra en combate. Si los datos de una aeronave se comparten entre todas las fuerzas aéreas, gracias a estándares abiertos y un ancho de banda abierto y fiable, el segundo día de combate aéreo con un adversario que utilice un sistema de guerra electrónica podría transcurrir con mucha más fluidez que el primero.

Según las recomendaciones del Mando de la Fuerza Aérea, Angry Kitten podría evolucionar de un dispositivo de entrenamiento de uso general a una parte integral de las futuras operaciones de combate. Operar en un espectro electromagnético limitado es prácticamente inevitable en la guerra del futuro. Para la Fuerza Aérea, un sistema especializado de sensores e interferencias capaz de percibir, adaptarse y compartir los datos resultantes podría suponer una ventaja significativa.

De hecho, la iniciativa es bastante interesante. Este equipo de entrenamiento, diseñado para simular el funcionamiento y las características del equipo de combate enemigo a partir de señales interceptadas, podría convertirse en un sistema de contramedidas muy eficaz. La única incógnita es la flexibilidad, y el Grumpy Kitty sin duda la posee. Se trata simplemente de adaptar el sistema a las condiciones actuales y desarrollar tácticas operativas. Y, al parecer, esa es precisamente la razón por la que los F-16 estadounidenses están desplegados en Oriente Medio. ¿Dónde más, si no allí, podría probarse el Grumpy Kitty en condiciones de combate?



En general, la iniciativa es bastante sensata. El E/A-18G Growler ha demostrado ser una aeronave muy fiable y eficaz al servicio de la Armada de los Estados Unidos. La Fuerza Aérea de los Estados Unidos necesitaba urgentemente una aeronave de este tipo, y parece que eso es precisamente lo que estamos viendo ahora. Solo queda esperar los informes de las pruebas y su uso, y presiento que serán bastante impresionantes.

martes, 17 de marzo de 2026

FAA: Contrata a Top Aces para entrenar sus tripulaciones de F-16

Top Aces obtiene contrato para entrenamiento de pilotos instructores de F-16 en apoyo a la Fuerza Aérea Argentina


Top Aces



Un programa plurianual acelerará la transición de Argentina a las operaciones con F-16 con la llegada de nuevas aeronaves procedentes de Dinamarca

Marcando otro paso significativo en su expansión global, Top Aces Corp. (“Top Aces”) anunció hoy la adjudicación de un contrato plurianual por valor de 33,2 millones de dólares para proporcionar entrenamiento de pilotos de F-16 a la Fuerza Aérea Argentina (“FAA”). Top Aces fue seleccionada por su amplia experiencia operativa y técnica con la plataforma F-16, así como por su trayectoria comprobada en el apoyo a programas internacionales de entrenamiento aéreo. El contrato fue adjudicado por el 338.º Escuadrón de Abastecimiento Empresarial (ESS) y será gestionado por el Escuadrón de Entrenamiento de Asistencia a la Seguridad de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (AFSAT).

Este acuerdo se alinea con la adquisición por parte de Argentina de aeronaves F-16 de alto rendimiento del Reino de Dinamarca, lo que representa un paso importante en la modernización de la capacidad de combate aéreo del país. A medida que se entreguen las aeronaves, el programa de entrenamiento de Top Aces garantizará que los pilotos argentinos estén preparados para una transición rápida y segura a las operaciones de primera línea con el F-16.

El programa de entrenamiento de pilotos abarca todo el espectro de la instrucción del F-16, desde el Curso Básico (Curso B) para la calificación inicial, hasta el Entrenamiento de Calificación de Misión, la Actualización a Líder de Vuelo y la Actualización a Piloto Instructor. El contrato incluye dos años de entrenamiento integral de pilotos, con opción a una extensión de un tercer año.

“En Top Aces nos sentimos honrados de haber sido seleccionados por la FAA para desarrollar esta avanzada capacidad de poder aéreo”, declaró Steve Haase, Presidente del Grupo en EE. UU. de Top Aces. “Nuestros pilotos instructores cuentan con una amplia experiencia en la Fuerza Aérea de EE. UU., cada uno con más de 20 años de servicio y un promedio de más de 2300 horas de vuelo en el F-16. Habiendo construido una flota de F-16 completamente operativa desde cero, Top Aces se encuentra en una posición privilegiada para entrenar a la próxima generación de líderes de combate argentinos en su nueva y altamente capaz plataforma F-16”.

La capacitación será impartida por pilotos instructores de Top Aces en bases aéreas de la FAA, utilizando aeronaves F-16 argentinas. Este enfoque garantiza que la capacitación se adapte a los requisitos específicos de la misión de la FAA y a las características de cada aeronave. El programa integra instrucción teórica en el aula, simuladores de vuelo avanzados y entrenamiento en vuelo real en diversas misiones con el F-16.

“Tras la adquisición del F-16 por parte de Argentina, la capacidad de Top Aces para brindar rápidamente capacitación de alta calidad en el país fue un factor clave para esta adjudicación”, agregó Patrick “Mongo” McClelland, Gerente del Programa de Ventas Militares al Extranjero (FMS) de Top Aces. “Al desplegar a nuestros instructores experimentados directamente en Argentina, brindamos capacitación integral desde el nivel básico hasta el de instructor, optimizando la competencia y el progreso de los estudiantes para ofrecer una solución rentable y operativamente relevante que apoya directamente los objetivos de defensa nacional de Argentina”.







sábado, 21 de febrero de 2026

F-16 en la FAA: La opción danesa

La Ventana Danesa: Por qué los F-16 eran la única opción para Argentina

 

La Fuerza Aérea Argentina enfrentó durante casi dos décadas una crisis operativa sin precedentes en su historia moderna. El retiro definitivo de los Dassault Mirage III/V en 2015 marcó el fin de la capacidad de combate supersónica del país, dejando a la FAA reducida a una flota de entrenadores IA-63 Pampa, los «stopgap» A-4AR Skyhawks, aviones de transporte Hércules C-130 y una variedad de helicópteros. Esta situación comprometió gravemente la capacidad de Argentina para cumplir misiones fundamentales de soberanía: patrullaje del Atlántico Sur, protección del espacio aéreo antártico, control de fronteras y defensa aeroespacial efectiva quedaron severamente limitadas.

La brecha capacitiva con las fuerzas aéreas regionales se amplió dramáticamente. Mientras Chile operaba F-16 Block 50 modernizados y Brasil incorporaba Gripen F-39E, Argentina carecía de capacidad de intercepción supersónica. Esta asimetría no solo erosionó la postura defensiva nacional, sino que debilitó la capacidad disuasiva del país en un contexto regional donde la proyección de poder aéreo resulta fundamental para el equilibrio estratégico.

Los intentos de revertir esta situación enfrentaron obstáculos sistemáticos. Las negociaciones para adquirir KAI FA-50, JF-17, Mig-35 y Saab Gripen suecos fracasaron por restricciones presupuestarias, condicionamientos políticos o vetos derivados del conflicto de Malvinas. La presión entre necesidad operativa urgente y limitaciones financieras creó un círculo vicioso que parecía irresoluble.

Para 2024, la situación alcanzó un punto crítico. La FAA necesitaba una solución viable: aeronaves probadas, costo accesible, disponibilidad inmediata y sin restricciones políticas. La ventana de oportunidad para recuperar capacidades estratégicas se cerraba rápidamente, y el costo político y operativo de mantener el vacío aéreo resultaba insostenible para cualquier gobierno comprometido con la defensa nacional.

La solución llegó desde Copenhague. Dinamarca, en proceso de transición hacia el F-35 Lightning II, ofreció a Argentina 24 F-16 A/B Block 15 con 16 monoplazas versión A y 8 biplazas versión B. Estas aeronaves, modernizadas al estándar M6.5 con actualización contractual hacia M6.6, representaban exactamente lo que la FAA necesitaba: capacidad probada, disponibilidad inmediata y costo accesible.

El paquete inicial de USD 301.2 millones por las aeronaves constituyó apenas el primer componente de un programa integral valorado en USD 941 millones. Este monto total incluye repuestos críticos, entrenamiento completo de pilotos y técnicos, simuladores de vuelo y armamento compatible, configurando una solución llave en mano que garantiza operatividad sostenida. El respaldo del Foreign Military Sales (FMS) estadounidense resultó fundamental, facilitando la transferencia y asegurando soporte logístico a largo plazo dentro del ecosistema F-16 global.

Comparado con alternativas en el mercado, el costo unitario y el paquete integral representaban una relación costo-beneficio excepcional que difícilmente podría replicarse. Argentina no solo adquirió aviones: recuperó capacidades estratégicas con soporte occidental garantizado.

La decisión por los F-16 daneses no fue casual: representó la única alternativa viable en un contexto donde Argentina enfrenta una limitante única en la región. A diferencia de Chile, Brasil, Colombia o Perú, el embargo británico derivado del conflicto de Malvinas veta cualquier sistema de armas con componentes del Reino Unido, cerrando opciones disponibles para países vecinos.

Esta restricción descalificó alternativas que otros países latinoamericanos adquirieron sin dificultad. El KAI FA-50 surcoreano, negociado desde 2016 por aproximadamente USD 400 millones por 10 unidades, colisionó frontalmente con esta barrera. En 2020, Korea Aerospace Industries confirmó oficialmente que seis componentes británicos requerían aprobación de Londres, veto que resultó infranqueable. El Saab Gripen sueco enfrentaba restricciones similares con aproximadamente 30% de componentes británicos, incluyendo sistemas críticos. Polonia y Filipinas operan el FA-50 exitosamente, Brasil y Colombia incorporaran el Gripen; Argentina quedó excluida de ambas opciones por Malvinas.

El JF-17 Thunder chino-pakistaní, con costo unitario estimado de USD 50 millones, evitaba el veto británico pero implicaba dependencia estratégica de Beijing. Sin ecosistema regional de usuarios, soporte logístico limitado fuera de Asia y componentes rusos sujetos a sanciones internacionales, representaba una apuesta riesgosa incompatible con la búsqueda de reintegración occidental.

Las propuestas rusas (MiG-35) se descartaron por el contexto de invasión a Ucrania, ausencia de datos verificables de producción y riesgo de aislamiento geopolítico que profundizaría la posición marginal argentina.

Los F-16 Block 15 daneses, modernizados al estándar M6.5 con upgrade contractual hacia M6.6, rompían el círculo vicioso: respaldo FMS estadounidense garantizando soporte a largo plazo, ecosistema global con mas de 25 operadores facilitando repuestos y entrenamiento, interoperabilidad regional con Chile y, crucialmente, ausencia de vetos políticos. El paquete integral de USD 941 millones incluía capacidad operativa sostenible por décadas dentro del marco occidental. Argentina no compró simplemente aviones: adquirió la única ventana disponible para recuperar capacidades estratégicas con garantías de sostenibilidad.

Los F-16 Block 15 modernizados al estándar M6.6 devuelven a Argentina capacidades estratégicas ausentes durante una década. La actualización M6.6 coloca a estos cazas en un nivel tecnológico superior al de alternativas descartadas, incorporando sistemas que transforman la postura defensiva nacional.

La capacidad de combate más allá del alcance visual (BVR) mediante misiles AIM-120 C-8 AMRAAM representa un salto cualitativo sin precedentes para la FAA. Argentina nunca operó armamento de esta categoría; los 36 misiles autorizados por el paquete FMS otorgan capacidad de intercepción a distancias que multiplican la efectividad operativa. Las bombas guiadas por láser GBU-12 Paveway II complementan el arsenal con capacidad de ataque de precisión, cerrando la brecha en operaciones aire-superficie que los A-4AR no cubrían adecuadamente.

La comparación regional resulta favorable. Aunque Chile opera F-16 Block 50, versión más moderna en configuración de fábrica, los Block 15 argentinos actualizados a M6.6 comparten capacidades operativas similares en sistemas críticos como radar, aviónica y gestión de armamento. La diferencia radica más en potencia de motor y autonomía que en efectividad táctica, estableciendo paridad regional donde antes existía asimetría absoluta.

La plataforma F-16 abre además puertas potenciales a ejercicios multinacionales regionales donde esta aeronave ya opera, como CRUZEX, el principal ejercicio aéreo de América Latina. La interoperabilidad con Chile, que opera la misma plataforma, facilita entrenamiento combinado y estandarización de procedimientos, fortaleciendo vínculos de defensa hemisféricos.

Con vida útil proyectada de 25 años según declaraciones oficiales de la FAA, Argentina no adquirió una solución transitoria: recuperó capacidad estratégica sostenible con horizonte de largo plazo y respaldo occidental garantizado.

La adquisición de los F-16 daneses representa la culminación de una década de búsqueda de soluciones viables bajo restricciones geopolíticas únicas. Mientras alternativas aparentemente más modernas enfrentaban vetos británicos o dependencias estratégicas indeseables, Dinamarca ofreció una ventana excepcional: aeronaves probadas, respaldo estadounidense garantizado, modernización contractual y costos accesibles.

Argentina no cedió a presiones geopolíticas ni aceptó compromisos que hipotecaran su autonomía operativa. La decisión privilegió sostenibilidad de largo plazo sobre soluciones efímeras, recuperando capacidades críticas con ecosistema de soporte global y vida útil proyectada hasta 2049.

Argentina aprovechó una ventana excepcional que combinó factores difícilmente replicables: transición danesa a F-35, ausencia de vetos británicos, respaldo FMS y modernización M6.6 contractual. La oportunidad no solo era viable: era óptima dentro de las condiciones únicas que enfrenta la FAA.

Fuentes:

  1. «Estados Unidos autoriza posible venta de armamento por 941 millones de dólares para los F-16 argentinos.» Infodefensa, 30 Oct. 2024, www.infodefensa.com/texto-diario/mostrar/5051234/estados-unidos-autoriza-posible-venta-armamento-941-millones-dolares-f-16-argentinos
  2. «Argentina recibirá sus F-16 de Dinamarca este año.» Zona Militar, 12 Jun. 2024, www.zona-militar.com/2024/06/12/argentina-recibira-sus-f-16-de-dinamarca-este-ano/.
  3. «¿Cuánto gastó Argentina en la compra de los aviones de combate F-16?» Chequeado, 8 Dic. 2024, www.chequeado.com/el-explicador/cuanto-gasto-argentina-en-la-compra-de-los-aviones-de-combate-f-16/
  4. «Decreto 252/2024.» Palabras del Derecho, 29 Abr. 2024, www.palabrasdelderecho.com.ar/articulo/3381/Decreto-252-2024
  5. «Se firmó el contrato para actualizar los F-16 argentinos.» Pucará Defensa, 6 Mar. 2024, www.pucara.org/post/se-firm%C3%B3-el-contrato-para-actualizar-los-f-16-argentinos
  6. «Llegaron a la Argentina seis cazabombarderos F-16.» Pucará Defensa, 5 Dic. 2024, www.pucara.org/post/llegaron-a-la-argentina-seis-cazabombarderos-f-16
  7. «Brasil ofrece a Argentina comprar los Gripen NG conjuntamente.» Defensa.com, 2014, www.defensa.com/argentina/brasil-ofrece-argentina-comprar-gripen-ng-conjuntamente
  8. «Argentina y Brasil negocian acuerdo para compra de cazas Gripen.» Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino, 2014, www.cda.org.ar/argentina-y-brasil-negocian-acuerdo-para-compra-de-cazas-gripen/
  9. «SAAB ofrece a Argentina tecnología y producción del Gripen para reemplazar flota de cazas.» Zona Militar, 11 Jul. 2018, www.zona-militar.com/2018/07/11/saab-ofrece-a-argentina-tecnologia-y-produccion-del-gripen-para-reemplazar-flota-de-cazas/
  10. «Argentina retira definitivamente sus A-4AR Fightinghawk.» Pucará Defensa, 1 Ago. 2024, www.pucara.org/post/argentina-retira-definitivamente-sus-a-4ar-fightinghawk
  11. «Douglas A-4AR Fightinghawk.» Amilarg, www.amilarg.com.ar/a4ar.html.
  12. «Reino Unido veta venta de entrenadores avanzados FA-50 a Argentina.» Zona Militar, 29 Oct. 2020, www.zona-militar.com/2020/10/29/reino-unido-veta-venta-de-entrenadores-avanzados-fa-50-a-argentina/
  13. «UK components in Gripen more than 30%.» Saab Planet, 10 Nov. 2014, www.saabplanet.com/2014/11/uk-components-in-gripen-more-than-30.html
  14. «Reino Unido bloquea la venta del FA-50 a Argentina.» Infodefensa, 30 Oct. 2020, www.infodefensa.com/latinoamerica/2020/10/30/noticia-reino-unido-bloquea-venta-argentina.html
  15. «Reino Unido no autorizaría exportación de componentes de Gripen a Argentina.» Defensa.com, www.defensa.com/argentina/reino-unido-no-autorizaria-exportacion-componentes-gripen
  16. «JF-17 Thunder Block III: el caza chino-pakistaní que podría equipar a la Fuerza Aérea Argentina.» AgendAR, 10 May. 2023, www.agendarweb.com.ar/2023/05/10/jf-17-thunder-block-iii-el-caza-chino-pakistani-que-podria-equipar-a-la-fuerza-aerea-argentina/

domingo, 25 de enero de 2026

Reabastecimiento en vuelo: Agility Boom, la pértiga rígida que permitiría abastecer F-16s desde KC-130s

La pértiga de agilidad: Impulsando la innovación y la Blunt Layer de la Fuerza Aérea de Estados Unidos

Mike Benítez || War on the Rocks



Resumen ejecutivo:

El artículo parte de la advertencia del nuevo jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea de EE. UU., el general Brown:
o la Fuerza Aérea cambia rápido, o corre el riesgo de perder en una guerra seria. Muchos de los sistemas y conceptos con los que aún opera vienen de hace décadas, mientras el entorno estratégico —China, Rusia, zonas A2/AD, vulnerabilidad de bases— cambió por completo.

El autor dice: si queremos un cambio de fondo, hay que empezar por lo básico: la capacidad de proyectar poder, es decir, llegar lejos, permanecer y combatir. Sin alcance operativo no hay poder; sin poder no hay disuasión creíble. Y sin disuasión creíble, la escalada al conflicto se vuelve real.

En el contexto de la “gran competencia entre potencias”, EE. UU. necesita una Fuerza Aérea que pueda llegar a Rusia o China y operar al llegar, pese a las burbujas de anti-access/area denial (A2/AD). Históricamente, la USAF se obsesionó con el problema “area denial” (lo que te pasa cuando ya estás dentro del área enemiga) y descuidó el problema previo: el “anti-access” (cómo entrar y mantenerse). Además, los cazas son extremadamente vulnerables en tierra; da igual que el F-35 “domine el cielo” si te destruyen las bases y los aparatos en la plataforma.

De ahí surge el concepto agile combat employment (ACE): dispersar pequeños paquetes de cazas, que “island-hoppean” entre bases pequeñas, rutas, pistas improvisadas, operando con nodos logísticos temporales —más cerca del enemigo y menos previsibles. Eso sería el esqueleto de la “blunt force” de la USAF: una fuerza adelantada, táctica, pero con efectos estratégicos.




¿Es hora de que la Fuerza Aérea cambie más rápido o se enfrente a la derrota en tiempos de guerra? Eso es exactamente lo que piensa el nuevo jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea, el general Charles Brown. De hecho, ese sentimiento se refleja en el título de
un nuevo documento que publicó. En él, destaca lo que algunos ya sabemos: «Muchos de los requisitos de capacidades que han sustentado nuestro éxito se desarrollaron en la década en que los líderes más veteranos de la actualidad se unieron a nuestra Fuerza Aérea». Y, si bien mucho ha cambiado en el mundo, la Fuerza Aérea se mantiene prácticamente inalterada. Afirma: «Se requieren acciones urgentes ahora para asegurar la capacidad continua de la Fuerza Aérea de los EE. UU. de generar efectos globales en plazos estratégicamente relevantes», replanteando los debates centrados en plataformas y basados ​​en medios para centrarse en los efectos y los fines deseados.

Para lograr el cambio fundamental que describe el general Brown, la Fuerza Aérea debe comenzar por el principio fundamental: la capacidad de proyectar poder es una de las características fundamentales y únicas del ejército estadounidense. Conocida como alcance operativo, la distancia y la duración en las que una fuerza puede emplear con éxito la masa militar sustentan prácticamente toda la doctrina, estrategia y planificación militar estadounidense moderna, así como la definición de poder aéreo. Sin proyección no hay poder. Sin poder no hay disuasión creíble. Y sin disuasión creíble, la inestabilidad y la escalada al conflicto son reales.

El regreso de Estados Unidos a la competencia entre grandes potencias requiere una Fuerza Aérea capaz de alcanzar con credibilidad a China y Rusia y operar a su llegada; la denegación de acceso/área es un factor complejo por esta misma razón. Históricamente, la Fuerza Aérea se ha obsesionado con abordar el problema de la denegación de área, ignorando que abordar la denegación de acceso es un precursor. Citando a un exsubsecretario de Defensa: «En todos los casos que conozco, el F-35 domina el cielo cuando está en el aire, pero es derribado en tierra en grandes cantidades».

Esta extrema vulnerabilidad es la premisa que sustenta un concepto de caza en desarrollo, poco definido, conocido como empleo de combate ágil . Esto implica proyectar pequeños grupos de cazas por delante de las bases aéreas principales, saltando de isla en isla entre nodos logísticos temporales. Si bien el concepto ha cobrado gran interés durante el último año, a medida que los estados mayores trabajan en ellos y las unidades operativas los ponen en práctica, no es suficiente. Este modelo de empleo, como la mayoría de las iniciativas de la Fuerza Aérea, está plagado de un pensamiento militar tradicional y una falta de imaginación.

El empleo ágil en combate tiene el potencial de generar los efectos más disruptivos de cualquier iniciativa de la Fuerza Aérea a corto plazo, si la fuerza adopta dos principios. Primero, las soluciones no se logran únicamente mediante la creación, sino también mediante la adaptación. Segundo, se debe dedicar más tiempo a comprender al combatiente y el entorno operativo para identificar el problema correcto antes de apresurarse a buscar una solución para el problema equivocado. En este caso, todo se reduce al combustible.

Entender el medio ambiente

La Estrategia de Defensa Nacional de 2018 aborda los desafíos del alcance operativo moderno mediante el empleo dinámico de la fuerza y ​​un modelo de fuerza de cuatro capas que, en conjunto, definen una nueva teoría de proyección de poder expedicionario . Tres de estas capas —las de contacto, de aumento repentino y de defensa nacional— existen actualmente en el diseño de la Fuerza Aérea. La capa restante se denomina fuerza contundente. Como su nombre indica, su propósito es disuadir, retrasar, degradar o rechazar la agresión sin un movimiento de fuerza a gran escala. El empleo ágil de combate es el esfuerzo de la Fuerza Aérea por desarrollar dicha capacidad.

El empleo ágil de combate se centra en el despliegue de una fuerza contundente basada en cazas lo suficientemente cerca como para interrumpir el cálculo estratégico del adversario (o imponer un coste, si es necesario). Crear tal efecto estratégico a partir de una pequeña fuerza táctica requiere relevancia por proximidad. Sin embargo, el desafío para esto no es insignificante. Los dos competidores más formidables de Estados Unidos —Rusia y China— plantean dos desafíos distintos al alcance operativo. En el teatro de operaciones europeo, las bases estadounidenses y aliadas son vulnerables a los ataques rusos debido a su proximidad, mientras que en el Pacífico, los vastos océanos y la escasa densidad del terreno mantienen a las fuerzas estadounidenses demasiado lejos para proyectar poder.

Este concepto de empleo aborda ambos aspectos centrándose en la generación de combate dentro de zonas de antiacceso en disputa, con dos principios básicos. El primero consiste en convertir a los "externos" en "internos" en áreas de antiacceso mediante el empleo de poder aéreo disperso, que puede generarse a distancias más cortas dentro de zonas altamente disputadas, ya que depende menos de ubicaciones operativas fijas. El empleo de combate ágil es ágil, eficiente y menos predecible, ya que es rápido y austero. La maniobra operativa, no la potencia de fuego ni la tecnología, es el mecanismo predominante para anular el antiacceso.

El segundo principio del empleo de combate ágil es el apoyo para mantener el combustible y las municiones requeridas. Esto implica establecer nodos logísticos temporales más cerca del adversario llamados sitios de operaciones avanzadas donde se llevan a cabo operaciones de puntos de armamento y reabastecimiento de combustible para aterrizar, reabastecerse y partir. Debido a que estas ubicaciones de expedición varían desde pequeñas pistas de aterrizaje hasta secciones de carreteras, el eje de la logística bajo este nuevo concepto de empleo es el venerable C-130 Hércules. El reabastecimiento de combustible de los cazas se apoya en el transporte aéreo en un camión de combustible o mediante la descarga de un depósito de combustible desde el compartimento de carga de un C-130 estacionado cerca. Las municiones se preparan previamente o se traen de la misma manera que el combustible, aunque se recargan utilizando turnos de combate integrados que permiten el reabastecimiento de combustible y la recarga de armas simultáneos en los cazas con sus motores aún en marcha. De esa manera pueden volver a despegar rápidamente.

Desafortunadamente, a pesar de la publicidad exagerada, el uso del combate ágil en su forma actual no es realmente disruptivo, ya que no es nada nuevo. El reabastecimiento de cazas en bases de operaciones avanzadas se ha practicado desde 1984, los turnos de combate integrados se agotaron durante la Operación Tormenta del Desierto, y el desembarco de cazas en carreteras es un concepto propio de la Guerra Fría. Dicho esto, existe un potencial disruptivo sin explotar, pero requiere un mayor conocimiento de la logística del combustible.

Entender el combustible

Abastecer de combustible una flota compuesta exclusivamente por aviones a reacción requiere un gran esfuerzo: un caza bimotor con postcombustión completa quema más de 2000 libras de combustible por minuto. En consecuencia, el combustible consume la mayor parte de la carga logística del empleo de combate ágil. A pesar de los intentos de que los aviones vuelvan a volar rápidamente, aproximadamente el 80 por ciento del tiempo que los cazas pasan en tierra y vulnerables a los ataques se debe al reabastecimiento de combustible. A pesar de este problema obvio, la gente puede sorprenderse al saber que estos conceptos operativos no utilizan el reabastecimiento de combustible aéreo, a pesar de que la Fuerza Aérea demostró su potencial hace 100 años. Es importante comprender la razón porque en realidad no tiene nada que ver con los cazas, y todo que ver con los bombarderos inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial.

Con el advenimiento de la Guerra Fría, el bombardero nuclear se convirtió en el elemento preeminente del poder militar. Para extender el alcance operativo desde Estados Unidos hasta la Unión Soviética, la Fuerza Aérea buscó desarrollar un bombardero nuclear a reacción con reabastecimiento en vuelo. El sistema inicial de sonda y frenado resultó excelente para cazas, pero inservible para bombarderos. Esto condujo al desarrollo del brazo aéreo, que se incorporó al avión cisterna derivado del transporte KC-97 Stratofreighter y al nuevo avión cisterna a reacción que era la principal prioridad de la Fuerza Aérea en ese momento: el KC-135 Stratotanker. Estos aviones cisterna fueron diseñados para reabastecer de combustible al B-47 Stratojet y a otro bombardero a reacción ligeramente más lento, con el doble de alcance y el triple de carga útil: el B-52 Stratofortress.

Para la década de 1960, la Fuerza Aérea contaba con aproximadamente un avión cisterna por cada bombardero para apoyar su capacidad de proyección nuclear, además de una estructura de fuerza convencional basada en la masa distribuida con 4.000 cazas a reacción de corto alcance y con gran demanda. La Guerra de Vietnam expuso la tensión del reabastecimiento en vuelo de una Fuerza Aérea compuesta exclusivamente por aviones a reacción, lo que condujo al desarrollo del KC-10 Extender, mucho más grande , para aumentar la flota del KC-135. La Fuerza Aérea está actualmente desplegando el KC-46 Pegasus, pero podría decirse que no resuelve la mayoría de los problemas de los aviones cisterna de la Fuerza Aérea. El reabastecimiento en vuelo sigue siendo el componente más subestimado y estresado de la logística militar estadounidense, a pesar de que Estados Unidos tiene la flota de aviones cisterna más grande del mundo. Sin embargo, ese no es el problema.

Entender el problema

La relación actual entre la estructura de fuerza de bombarderos, cazas y aviones cisterna se mantiene prácticamente igual que cuando se concibió hace 70 años para apoyar la proyección de bombarderos desde bases lejanas, no de cazas. Por ello, todos los aviones cisterna actuales de la Fuerza Aérea han sido derivados de aeronaves comerciales existentes, e incluso se proyecta que el futuro avión cisterna KC-Y será similar. Y, al ser todos derivados comerciales, se ven limitados a operar desde bases aéreas consolidadas, similares a aeropuertos, con largas pistas.

Si bien era una premisa válida en el pasado, esta es una falla estratégica al aplicarse en el mundo moderno y una falla presente en prácticamente todos los estudios modernos sobre los requisitos de los aviones cisterna: la supuesta impunidad ante un ataque. Estos ejercicios de capacidad ignoran la vulnerabilidad de reunir grupos de aviones cisterna en una gran rampa en una base aérea en el teatro de operaciones. ¿Por qué combatir una formación de F-35 cuando es más económico (y efectivo) simplemente destruir la base aérea? ¿Y por qué atacar una base aérea de cazas cuando es mucho más imponente destruir la base aérea de aviones cisterna y dejar en tierra todo un teatro de operaciones?

Figura 1: Una flota de KC-135 desplegados en avanzada es un elemento permanente en la Base Aérea Al Udeid, Qatar. (Fuente: Google Earth)

Este requisito de aeródromo y la amenaza de ataque implican que la flota de aviones cisterna estratégicos interteatro de la Fuerza Aérea no puede ser "intraoperativa" y, por lo tanto, no se incluye en los conceptos operativos de empleo de combate ágil. Sin embargo, basar los aviones cisterna como "externos" de las amenazas de acceso crea un dilema logístico: los aviones cisterna están más lejos, lo que requiere más combustible, lo que requiere más aviones cisterna que la Fuerza Aérea ya declaró no tener . Por ello, el almacenamiento avanzado de combustible terrestre es un elemento crucial del empleo de combate ágil.

La dura realidad es que en su estructura actual, el empleo de combate ágil encadena a los cazas de la Fuerza Aérea a los límites de la tierra cada hora y media debido a la falta de un avión cisterna táctico dentro del teatro de operaciones , una limitación que socava cualquier disuasión creíble que esta fuerza contundente esté tratando de lograr.

Confiar en un paradigma de reabastecimiento de 70 años con un concepto operativo de 40 años no es la manera de implementar la Estrategia Nacional de Defensa . Ciertamente no es innovador. La Fuerza Aérea necesita un "avión cisterna interno" para el reabastecimiento táctico intrateatro, diseñado a medida para operaciones rápidas en aeródromos austeros. Ahí es donde suele terminar la búsqueda de soluciones centradas en los requisitos, pero en realidad no es el verdadero problema. El verdadero problema es este: la Fuerza Aérea necesita un "avión cisterna interno" que ni siquiera existe en el papel y que, de todos modos, la Fuerza Aérea probablemente no podría permitirse.

Innovación a través de la adaptación

La solución no es desarrollar un nuevo avión cisterna, sino desarrollar una nueva capacidad. Para lograrlo, la Fuerza Aérea necesita pensar menos como el ultrarrico Tony Stark y más como el MacGyver con recursos limitados . La innovación a menudo evoca ideas de invención y creación, pero también surge de la adaptación. Como dijo Michèle Flournoy: "¿Qué podemos hacer en los próximos cinco años con lo que tenemos, pero usándolo de forma diferente? ... Se trata realmente de cambiar nuestra mentalidad y cómo imaginamos usar lo que tenemos".

Puede que la Fuerza Aérea no tenga suficientes aviones cisterna, pero sí tiene algo en exceso, cuyos requisitos de diseño para la Guerra de Corea son casi idénticos a los atributos requeridos para un avión cisterna táctico capaz de soportar un combate ágil: el C-130 Hércules. Si bien solo unos pocos países aliados tienen aviones cisterna, casi todos poseen C-130. Se han construido 2400 C-130 en 70 variantes , y actualmente hay más de 400 del último C-130J en servicio en 18 países.

Aunque parezca inusual reabastecer aviones de combate a reacción con aviones cisterna de hélice, en realidad es bastante común. De hecho, el Cuerpo de Marines opera una variante cisterna del C-130 , aunque se trata de sistemas de frenado no compatibles con los cazas de la Fuerza Aérea. Si bien el requisito de la pértiga aérea es una limitación de ingeniería que limita las soluciones, las características del C-130 y su amplia bodega de carga ofrecen amplias oportunidades para la innovación.

Figura 2: KC-97 de la Fuerza Aérea (izquierda) y KC-130 del Cuerpo de Marines (derecha). Aviones cisterna de hélice que reabastecen en vuelo varias generaciones de cazas a reacción estadounidenses. (Fuente: Fuerza Aérea y Armada de los EE. UU.)

Auge de la agilidad

La Fuerza Aérea debería organizar una competencia abierta para que las empresas desarrollen un sistema modular de brazo aéreo roll-on/roll-off para el C-130: Agility Boom . Esta competencia sería similar a Agility Prime, la competencia de autos voladores de la Fuerza Aérea, con una distinción. En lugar de usar la competencia para acelerar el cuerpo de conocimiento de ingeniería del mercado comercial, Agility Boom usaría la competencia para identificar y presentar rápidamente una solución innovadora. Esto no es más una demostración o creación de prototipos. Más bien, es un enfoque innovador para desarrollar una solución innovadora con un sentido de urgencia que realmente llegará al combatiente. Debería publicitarse de una manera abierta y transparente para el combatiente, el contribuyente, los aliados estadounidenses y los adversarios de Estados Unidos.

Figura 3: Elementos propuestos para el Agility Boom en un C-130. (Imagen del autor)

Para reducir la barrera de entrada y aumentar el número de participantes, la competencia debería simplificarse dividiéndola en dos problemas de ingeniería. Un elemento de la competencia consistiría en desarrollar un módulo de pluma de carga rodada, mientras que el otro elemento sería desarrollar un nuevo tanque de combustible de carga rodada. En comparación con otras tecnologías de vanguardia, ninguno de estos problemas es difícil de resolver. La esencia de la capacidad de carga rodada reside en que un avión de carga se adapta temporalmente a otros usos aprovechando su bodega de carga con palés modulares específicos para cada misión. Este enfoque se ha utilizado en el C-130 durante años y ha transformado el avión de carga en todo tipo de aplicaciones, desde una plataforma de recopilación de inteligencia hasta un cazasubmarinos.

Figura 4: Tanque Benson de 3600 galones (izquierda y centro) o dos palés de combustible de 1800 galones (derecha). Ambos aumentan el combustible máximo en un 40 %. (Fuente: Fuerza Aérea / Marina / Dominio público)

El combustible paletizado tampoco es un concepto nuevo. En los días antes de que el C-130 pudiera reabastecerse en el aire, para extender su alcance solía llevar un tanque de combustible paletizado de 3,600 galones. Existen ofertas comerciales actuales que utilizan tanques paletizados gemelos de 1,800 galones . Un tanque de combustible de este tamaño proporciona un aumento de combustible del 40 por ciento a la capacidad de un C-130 con tanque externo completamente lleno. Para ponerlo en perspectiva, este tanque por sí solo tiene suficiente combustible para extender el alcance de una formación de F-22 en 500 millas adicionales. Un C-130 completamente lleno de combustible con este tanque podría proporcionar suficiente combustible para reducir la dependencia de la flota actual de aviones cisterna y sin consumir el compartimento de carga de 40 pies como lo hace el transporte de un camión de combustible militar R-11 completo . Un C-130 en última instancia transportará menos combustible que un avión cisterna tradicional, pero también quema considerablemente menos combustible. Debido a esto, dos C-130 casi igualan la capacidad de combustible y el consumo de combustible de un KC-135, lo que refuerza la noción de logística distribuida que apoya la premisa de poder aéreo distribuido del empleo de combate ágil.

Figura 5: Los C-130 transportan menos combustible que otros aviones cisterna, pero también lo consumen a un ritmo comparativamente menor. (Imagen del autor)

As en la manga

Los pesimistas descartarán rápidamente esta idea como un sustituto invisible de los aviones cisterna, y los optimistas la verán como una panacea, pero no es ninguna de las dos cosas. Los realistas saben que se debe hacer algo, y los combatientes saben que crear múltiples opciones para quienes toman las decisiones, en última instancia, crea múltiples dilemas para el adversario.

El secretario de Defensa, Mark Esper, desea que el Departamento de Defensa sea más audaz y promueva una cultura de asumir mayores riesgos. Al mismo tiempo, los altos mandos siguen lamentando la dificultad de adquirir y escalar tecnología innovadora en el Departamento de Defensa. Sin embargo, se equivocan. En cambio, deberían preguntarse cómo escalar soluciones, no tecnología, y cómo hacerlo con urgencia. Las soluciones disruptivas y eficaces no siempre tienen que requerir diseños desde cero y tecnología de vanguardia que requieren décadas de investigación para su desarrollo. Por menos del coste de un solo caza, la Fuerza Aérea puede aumentar el alcance operativo de todos sus cazas.

El empleo ágil en combate presenta suficientes desafíos logísticos, y el combustible no tiene por qué ser uno de ellos. Agility Boom es una propuesta para abordar este problema, aunque los detalles específicos sobre competencia, limitaciones de ingeniería, problemas técnicos específicos e integración de sistemas son detalles de un futuro incierto. La Fuerza Aérea debería comprometerse primero a construir una capa de fuerza contundente creíble para respaldar la Estrategia Nacional de Defensa . De lo contrario, no importa cuán avanzada sea tecnológicamente una fuerza en teoría: la brillantez táctica sin traducción operativa es el camino más costoso hacia la atrofia estratégica. Acelerar el cambio o perder.