viernes, 14 de octubre de 2016

Biografías: Amalia Celia Figueredo de Pietra (Argentina)

Amalia Celia Figueredo de Pietra 
Primera Aviadora Argentina y Sudamericana - Capitán de las FF.AA. 

 

[Fragmento del texto extraido del libro "Quien es ella en Santa Fe", de Gloria de Bertero ] 

Nacida en Rosario el 18 de febrero de 1895. Padres: Honoria Pereyra y Faustino Figueredo. Contrajo Matrimonio con Lázaro Arnaldi con quien tuvo un hijo:Juan Carlos Arnaldi. Actual Esposo: Alejandro Carlos Pietra. Hijos: Blanca Noemí y Rodolfo Carlos Pietra Figueredo. 

El 18 de octubre de 1908 nace el barrio de Villa Lugano en Buenos Aires. 

En el año del centenario, la Comisión Nacional requiere la colaboración del Aeroclub Argentino que preside Jorge Newbery para realizar una fiesta de aviación, pero dada la falta de infraestructura en dicho lugar, la firma Testoni, Chiesa y Cía., toma a su cargo la construcción de un aeródromo en los terrenos de dicha firma y de Fiorito Hnos., en el lugar antes citado. Las obras se levantan rápidamente en el predio que limitan las calles Chilavert, Larrazábal, Tellier y Coronel Roca. Este aeródromo de Lugano se inaugura oficialmente el 23 de marzo de 1910 y allí se forman los primeros pilotos argentinos. 

No todo siguió siendo tan fácil para Amalia. Encontró resistencia en su padre y sus hermanos. Sólo su madre la alentó y la apoyó. 



Amalia se contactó con Pablo Castaibert, francés de unos treinta años, prestigioso mecánico de automóviles. Nacido en Sinacourbe en 1883, donde con unos amigos construyó su primer aeroplano -un monoplaza de ala alta tipo pendular parecido al Demoiselle de Santos Dumont-. En 1911 se decide por la línea Bleriot y en 1912 obtiene su brevet, fundando más tarde una escuela de pilotaje. Con Castaibert se inicia Amalia en el aprendizaje del vuelo. 

Primero carretea como todos los alumnos, en un Castaibert Anzani 25 HP, «...hasta que pueda llevar derecho este armatoste», se le escucha decir a Castaibert. Pronto se inician en el vuelo sus compañeros y lo hacen solos, pero ella, siempre debe ir acompañada. Un día pregunta el motivo, Castaibert titubea, pero al fin responde: «Tengo gran temor porque sos mujer y me preocupa que te pueda pasar cualquier cosa.» Amalia, sintiéndose capaz de volar sola, no le agradó la respuesta. 

Se pasó entonces a la escuela de pilotaje de San Fernando, dirigida por Marceille Paillette y Pablo Teodoro Fels, donde según un hemano suyo, en tres meses volaría sola. 

Este cambio se debió sólo a lo expresado con anterioridad, ya que de Castaibert, Emilio Sauervien y Newbery, no había recibido sino atenciones tales como la de no cobrarle ni la nafta ni la enseñanza que recibía. Como alumna de Marceille Paillette, se entrena con un avión Farman. 

Llega el momento trágico del lero. de marzo de 1914, cuando en los Tamarindos -hoy Plumerillo- un fatal accidente cuesta la vida a Jorge Alejandro Newbery. El había alentado a Amalia para que fuese «la primera aviadora argentina» y se consideraba «su padrino aeronáutico.» 

El temple de Amalia le permite continuar la búsqueda del ansiado brevet, por lo que a pesar del exceso de respeto por su condición femenina, Paillette le permite volar sola. Detomasi, exalumno de Paillette, la presenta a examen. 

Cuarenta y ocho horas antes -cuenta la señora de Pietra- manos anónimas le habían aflojado los tensores de su aparato, por lo que estando a unos sesenta o setenta metros de altura, siente que se le va la palanca de entre las manos y se queda sin controles. Los cables, sueltos, colgaban. Invoca al Angel de la Guarda -» y éste me protege»- ya que la máquina desciende lentamente y planea hasta llegar al suelo con suavidad. Amalia, ilesa. La máquina, con algunas averías. Era el 6 de septiembre de 1914. 
Da el examen el lero. de octubre de 1914, cuando cuenta con 19 años. 



«En medio del campo de San Fernando se coloca una mesa con los cronómetros y fijan dos pilones a quince metros uno de otro. Ella debía venir volando, pasar entre los pilones sobre la mesa donde comenzaban a tomarle el tiempo y luego efectuar cinco series de ochos entre los pilones, elevarse a 300 metros y descender desde allí con motor, aterrizando en el sitio prefijado. Finalizada esta primera parte y después de cinco minutos de descanso, debía repetir cinco series de ochos, realizar el ascenso y descender -esta vez sin motor-, planeando, para aterrizar en el sitio indicado. Todo lo realizó a la perfección y aprobó con éxito el examen. 
La crónica sobre el examen que acabamos de transcribir está relatada en la entrevista que el Dr. Lagleyze realiza a la Sra. de Pietra. 


 

Nace así, el 1ero. de octubre de 1914, «la primera aviadora argentina y sudamericana» con brevet Nro. 1 de la Aviación Femenina y brevet Nro. 58 de la Aeronáutica Internacional, otorgado por el Aeroclub Argentino. Ya espiloto, primera mujer que voló como piloto en Sudamérica, y como tal, Amalia puede realizar exhibiciones en Lugano y utilizar en algún momento el Hipódromo Nacional de Belgrano, situado en Libertador entre Monroe y Udaondo, con el mismo fin. 

Decide realizar un raid hasta Rosario en su Farman biplano biplaza con motor Gnome-Rome de 50 HP y un peso de 500 kilos. En Rosario sufre un accidente sin consecuencias. Pierde altura y al sobrevolar los últimos monumentos funerarios sobre la plazoleta del frente del cementerio San Salvador, se engancha el tren de aterrizaje en la cruz de un panteón y cae sobre el césped de dicha plazoleta. Amalia Figueredo, felizmente sin un rasguño...» Así lo cuenta Gentil Brunori, constructor de un avión tipo Farman. Ella relata el hecho de la siguiente manera: «...Ese domingo por la tarde estaba por hacer una exhibición, y le digo a mi mecánico que me prepare el aparato... ahora, no sé lo que puede haber pasado; al salir me doy cuenta que el aparato, por más que yo tiraba, no subía... usted calcule, ¿qué distancia puede haber del medio del Hipódromo Independencia al cementerio que está enfrente... Me di cuenta que me venía abajo, y me vine abajo, y caí arriba de un tranvía porque alcancé a dar vuelta para no caer dentro del cementerio... y cuando me di vuelta, pasaba el tranvía nro. 15 y me aplasté arriba del mismo. 

Según dicen, los pasajeros se ganaron un montón de dinero porque todos jugaron al 15 y ¡salió el 15! El avión fue reparado por Brunori quien en doce días dejó nueva la máquina. «Después de ese episodio voló a Casilda y San Nicolás y regresó a Buenos Aires. 
Al poco tiempo se casa con Alejandro Carlos Pietra, que si bien no se opone a sus vuelos, no muestra ningún entusiasmo por su actividad aérea. En 1915 finaliza la carrera de la primera aviadora argentina, como tal, pero no su vinculación con el medio aéreo y los hombres que la integran.» 

Su esposo fallece en 1928 y queda Amalia joven con sus dos hijos aún pequeños: Blanca Noemí y Rodolfo Carlos. Entra a trabajar en la Municipalidad de Buenos Aires, Registro Civil de Belgrano, donde lo hace durante treinta años, hasta su jubilación. Es siempre invitada a las celebraciones de la Aeronáutica. 

Cuando visitan nuestro país aviadoras uruguayas, ella, en una máquina que piloteaba Carola Lorenzini, las acompaña de vuelta hasta la costa uruguaya. 
Al regreso, Carola decide dar unas vueltas más, pero Amalia prefiere descender por sentirse cansada. Carola decoló y al hacer un «looping» invertido, quizá a muy baja altura (lo que acaso el cansancio no le permitió notar) la máquina se estrelló y perdió la vida. Era el 23 de noviembre de 1941. 

En 1964, al cumplirse los 50 años del egreso de Amalia como piloto, el Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea Argentina Brigadier General Carlos Armanini, le entrega el título y brevet de Aviador Militar Honoris Causa. La ceremonia se cumplió en el Aeroparque Jorge Newbery. Ese día se la hizo subir en un Morane-Saulnier de París a reacción, y efectuó un vuelo sobre la ciudad y sus alrededores. 

El 29 de octubre del mismo año, la Cámara de Senadores en pleno y estando ella presente, le ofrece una demostración, donde el Presidente de la Cámara manifiesta: «...la honorable Cámara termina de tributar un homenaje merecido a la Señora Amalia Figueredo de Pietra, que honra a la mujer argentina y es un ejemplo de heroicidad y patriotismo.» 
Aerolíneas Argentinas pone a su disposición los pasajes para un viaje a España, Italia e Inglaterra. 
En 1968, la Aviación Civil de Uruguay la distingue otorgándole su brevet. 



El 19 de noviembre del mismo año, Brasil la condecora con la «Orden del Mérito» en grado de Gran Oficial. En 1971 viaja a París, invitada por Air France y es designada «Miembro precursora» de la Asociación «Vieilles Tiges» (Viejos Troncos), que nuclea a pioneros de la aviació francesa. Cuando cumple 65 años como piloto, recibe la medalla de plata instituida por la Asociación Aeronáutica Argentina (1978), constituyéndose así en la primera mujer que recibe tal distinción. 

Amalia Figueredo de Pietra también ha dictado conferencias y realizado publicaciones. 
Fallece en Buenos Aires el 8 de octubre de 1985. Sus restos descansan en el Panteón Militar de Chacarita. 



Nota: Agradecemos al Dr. Julio Luqui Lagleyze, miembro de número del Instituto Argentino de Historia Aeronáutica Jorge Newbery el aporte brindado para la realización de esta biografía. 

Fuente: 
Información Cultural de la Provincia de Santa Fe
Smithsonian Education

1 comentario:

  1. la Asociación «Vieilles Tiges» (Viejos Troncos) estimados: la traducción mas correcta seria viejos palancas, ya que el comando (palanca) eran bastones de madera en aquellos tiempos. muy interesante el articulo!!!

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